Experimento Alimentación V. Conclusiones finales.
Ya sé que es tarde. Hace ya un mes exacto que terminamos la segunda experiencia que habíamos iniciado mi compañera y yo en casa y aún no le había dedicado ninguna línea desde el pasado 6 de Octubre. Y esto no le hace justicia al Experimento Alimentación que ha sido tan exitoso o más que el Experimento Agua.
Durante estos 4 meses (en realidad 5 porque, como pasó con el Experimento Agua, seguimos con los hábitos adquiridos que ya se han convertido en rutina) hemos sufrido una transformación radical en nuestros hábitos de consumo alimentario hacia un consumo responsable que nos ha traído muchos beneficios y el justo sacrificio. Actualmente no usamos ya nunca el coche para ir a la compra, hemos reducido drásticamente la basura plástica que producimos, la calidad en lo que comemos es sin duda la mayor mejoría unido a que ya no compramos casi ningún producto manufacturado y los productos químicos alimentarios ya no entran en nuestra dieta. Como ya comentamos en algún post anterior, nos han sorprendido gratamente las nuevas relaciones comprador-vendedor que hemos establecido, ya que al dejar de comprar en el supermercado -mucho más impersonal- nuestros nuevos tenderos nos conocen personalmente, saben lo que queremos y cómo. Como anécdota os contaré que nuestro tendero habitual de frutas y hortalizas durante este tiempo ha sido un buen asesor, llegando al punto de que algunos sábados de compra nos daba él los ingredientes para preparar nuevas recetas, como ensaladas con las hortalizas de temporada. Gracias a él hemos conocido, por ejemplo, una nueva y rica ensalada a base de repollo, zanahoria, granada y queso, tal y como él la comía cuando era pequeño en los días de matanza durante el invierno.
En el apartado económico hemos ahorrado una media de 50 euros por mes en la cesta de la compra, propiciado sobre todo por no comprar productos manufacturados ni caprichos (también llamados guarrerías varias que no nos hacen falta y que nos hacen tanto mal).
He de reconocer a los lectores que nos lean desde fuera de Ciudad Real que haber obtenido altísimas puntuaciones en nuestro particular decálogo ha sido más fácil al vivir en una ciudad tan asequible (por ahora). Quizás en grandes ciudades como Madrid o Barcelona sea sensiblemente más complicado, aunque estoy seguro que no imposible. El hecho de que en el mercado de abastos todavía haya vendedores-productores es toda una ventaja, ya que podemos comprar directamente al productor (tanto en carne como en vegetales) que tienen su lugar de producción en las cercanías de la ciudad.
Otro descubrimiento han sido los productos ecológicos que hemos comprado indistintamente en la Despensa Ecológica de la calle Cardenal Monescillo, la tienda Pachamama en el Callejón de los Huertos o en el Herbolario Sol y Tierra de la calle Alarcos. Estos tres establecimientos han hecho más fácil encontrar sustitutos ecológicos a algunas cosas como mantequilla, mermelada, cacao en polvo, cereales, fideos, pasta, legumbres y ciertas hortalizas. Aunque he de decir aquí que es muy discutible la catalogación de ecológico de algunos productos. Pondré un ejemplo:
La mermelada que ahora compramos está fabricada en Holanda, con productos y técnicas respetuosas con el medio ambiente. Lo malo es que han viajado desde allí, jodiendo lo de la etiqueta ecológica. El motivo por el que he seguido comprándolo, además de porque está buena de narices, es porque ganaba en la puntuación de nuestro decálogo. Si lo pensáis, la mermelada que antes comprábamos en Mercadona venía de un poco menos lejos pero era vendida en gran superficie, con productos no ecológicos, producida por una gran empresa, con métodos invasivos (cultivo masificado, en sepa usted qué país o aquí en invernadero). Por lo que, a pesar de no ser la panacea, era mejor.Es importante recalcar la necesidad de la creación de una nueva economía local altermundista paralela a la actual. Imaginad que la mermelada que compramos en la Despensa Ecológica fuese igual de buena que la fabricada en Holanda (en cuanto a técnicas, calidad, cultivo) pero producida en Murcia. Tenemos que trabajar para que esto sea una realidad, parte del futuro de este Otro Mundo Posible pasa por la creación de estas redes económicas altermundistas.
Una de las pocas cosas que me han dejado mal sabor de boca ha sido que no hemos conseguido reducir sustancialmente el consumo de bolsas de plástico. A pesar de ir a comprar con carrito o con bolsa de tel, los tenderos nos seguían dando bolsas y, a veces, da vergüenza decir tantas veces “Por favor, sin bolsa”. Esto nos ha ocurrido sobretodo en el Mercado de Abastos.
Seguiremos contandoos detalles de esta experiencia que ahora se ha convertido en nuestra rutina y ya estamos preparando la siguiente experiencia relacionada, quizás, con el software libre. Como véis seguirmos en marcha por otro mundo posible.
2 comentarios 2 Febrero 2009