etiqueta: consumo de alimentos
Como ya sabéis los que hayáis seguido el experimento alimentación, uno de los puntos que señalábamos como positivos en nuestro particular decálogo era elegir “comercio justo” en los casos que no encontrásemos solución local.
Tras leer la entrada Diez grandes objeciones al comercio justo, creo necesario hacer ciertas matizaciones a nuestro decálogo. Estoy totalmente de acuerdo con los diez puntos que se enumeran en el artículo, el comercio justo no es más que un parche, no la solución. El comercio justo realmente debería llamarse “comercio menos injusto”, ya que es en la actualidad lo suficientemente malo para no ganarse el adjetivo de “justo”. A su vez es una práctica insostenible en los términos actuales.
El problema que hay que solucionar esta claro: las desigualdades entre ambos mundos. El objetivo a perseguir también lo está: las relaciones comerciales se deben establecer de igual a igual y de manera sostenible. Es decir que tenemos que conseguir que todas las sociedades encuentren su estado sostenible de “bienestar” (las fórmulas únicas no sirven, hay muchas formas de entender la felicidad, tantas como casi culturas) y cuando libremente decidan comerciar con sus excedentes productivos (si los tuvieran) entonces proceder al comercio, ahora sí, justo.
Lo que hacemos ahora es llegar a un compromiso al no ser capaz de prescindir de algunos productos (mal hecho por mi parte). Por ello decido consumirlos de una forma menos injusta para el productor, pero esto nunca debe cegarnos en la lucha contínua porque el productor encuentre su felicidad particular y esté dispuesto libremente a comerciar conmigo.
A mi favor diré que los productos que yo consumo en la actualidad de comercio “menos injusto” son productos que no se pueden producir en Europa, es decir, cacao, té y café. A su vez paulatinamente nos estamos desenganchando de estas tres sustancias y las estamos sustituyendo por otras, en el caso del cacao por miel de nuestra provincia.
Es curioso como los tres componentes más habituales del desayuno se han convertido en costumbre arraigada cuando ninguno de los productos que tomamos los podemos cultivar aquí. Esto nos da una muestra de lo mal que está planteado el mundo en la actualidad y lo desbocados que vamos hacia nuestra autodestrucción.
19 Febrero 2009
Ya sé que es tarde. Hace ya un mes exacto que terminamos la segunda experiencia que habíamos iniciado mi compañera y yo en casa y aún no le había dedicado ninguna línea desde el pasado 6 de Octubre. Y esto no le hace justicia al Experimento Alimentación que ha sido tan exitoso o más que el Experimento Agua.
Durante estos 4 meses (en realidad 5 porque, como pasó con el Experimento Agua, seguimos con los hábitos adquiridos que ya se han convertido en rutina) hemos sufrido una transformación radical en nuestros hábitos de consumo alimentario hacia un consumo responsable que nos ha traído muchos beneficios y el justo sacrificio. Actualmente no usamos ya nunca el coche para ir a la compra, hemos reducido drásticamente la basura plástica que producimos, la calidad en lo que comemos es sin duda la mayor mejoría unido a que ya no compramos casi ningún producto manufacturado y los productos químicos alimentarios ya no entran en nuestra dieta. Como ya comentamos en algún post anterior, nos han sorprendido gratamente las nuevas relaciones comprador-vendedor que hemos establecido, ya que al dejar de comprar en el supermercado -mucho más impersonal- nuestros nuevos tenderos nos conocen personalmente, saben lo que queremos y cómo. Como anécdota os contaré que nuestro tendero habitual de frutas y hortalizas durante este tiempo ha sido un buen asesor, llegando al punto de que algunos sábados de compra nos daba él los ingredientes para preparar nuevas recetas, como ensaladas con las hortalizas de temporada. Gracias a él hemos conocido, por ejemplo, una nueva y rica ensalada a base de repollo, zanahoria, granada y queso, tal y como él la comía cuando era pequeño en los días de matanza durante el invierno.
En el apartado económico hemos ahorrado una media de 50 euros por mes en la cesta de la compra, propiciado sobre todo por no comprar productos manufacturados ni caprichos (también llamados guarrerías varias que no nos hacen falta y que nos hacen tanto mal).
He de reconocer a los lectores que nos lean desde fuera de Ciudad Real que haber obtenido altísimas puntuaciones en nuestro particular decálogo ha sido más fácil al vivir en una ciudad tan asequible (por ahora). Quizás en grandes ciudades como Madrid o Barcelona sea sensiblemente más complicado, aunque estoy seguro que no imposible. El hecho de que en el mercado de abastos todavía haya vendedores-productores es toda una ventaja, ya que podemos comprar directamente al productor (tanto en carne como en vegetales) que tienen su lugar de producción en las cercanías de la ciudad.
Otro descubrimiento han sido los productos ecológicos que hemos comprado indistintamente en la Despensa Ecológica de la calle Cardenal Monescillo, la tienda Pachamama en el Callejón de los Huertos o en el Herbolario Sol y Tierra de la calle Alarcos. Estos tres establecimientos han hecho más fácil encontrar sustitutos ecológicos a algunas cosas como mantequilla, mermelada, cacao en polvo, cereales, fideos, pasta, legumbres y ciertas hortalizas. Aunque he de decir aquí que es muy discutible la catalogación de ecológico de algunos productos. Pondré un ejemplo:
La mermelada que ahora compramos está fabricada en Holanda, con productos y técnicas respetuosas con el medio ambiente. Lo malo es que han viajado desde allí, jodiendo lo de la etiqueta ecológica. El motivo por el que he seguido comprándolo, además de porque está buena de narices, es porque ganaba en la puntuación de nuestro decálogo. Si lo pensáis, la mermelada que antes comprábamos en Mercadona venía de un poco menos lejos pero era vendida en gran superficie, con productos no ecológicos, producida por una gran empresa, con métodos invasivos (cultivo masificado, en sepa usted qué país o aquí en invernadero). Por lo que, a pesar de no ser la panacea, era mejor.Es importante recalcar la necesidad de la creación de una nueva economía local altermundista paralela a la actual. Imaginad que la mermelada que compramos en la Despensa Ecológica fuese igual de buena que la fabricada en Holanda (en cuanto a técnicas, calidad, cultivo) pero producida en Murcia. Tenemos que trabajar para que esto sea una realidad, parte del futuro de este Otro Mundo Posible pasa por la creación de estas redes económicas altermundistas.
Una de las pocas cosas que me han dejado mal sabor de boca ha sido que no hemos conseguido reducir sustancialmente el consumo de bolsas de plástico. A pesar de ir a comprar con carrito o con bolsa de tel, los tenderos nos seguían dando bolsas y, a veces, da vergüenza decir tantas veces “Por favor, sin bolsa”. Esto nos ha ocurrido sobretodo en el Mercado de Abastos.
Seguiremos contandoos detalles de esta experiencia que ahora se ha convertido en nuestra rutina y ya estamos preparando la siguiente experiencia relacionada, quizás, con el software libre. Como véis seguirmos en marcha por otro mundo posible.
2 Febrero 2009
Ya es momento, un mes y 7 días después de haber comenzado el experimento alimentación ir haciendo un balance del asunto.
Nos planteábamos al comenzar esta experiencia tres grandes objetivos: sostenibilidad (social y ecológica), salud y ahorro económico, los cuales estamos cumpliendo hasta ahora aunque no al nivel que nos gustaría.
Hemos dejado por completo de comprar en grandes superficies, con lo que queda demostrado que se puede vivir sin ellas, con una o dos tardes paseando por el barrio encuentras las pequeñas tiendas en las que nunca entraste y que tienen todo lo que necesitas (además del mercado). Hemos cambiado muchos de nuestros productos habituales por otros que tienen mayor puntuación en nuestro decálogo de los alimentos. Muchos de estos nuevos productos son de producción ecológica (aunque esto de “ecológico” ha de ser tratado convenientemente en un post a parte por lo contradictorio de esta etiquetación en algunos casos). Hemos dejado por completo de ir a comprar con coche, el carrito de la compra es ahora el único “vehículo” que usamos. Nos quedan pendientes tareas como reducir el consumo de bolsas de plástico, ya que los envases si que han sido reducidos al dejar de comprar muchos productos elaborados.
Con estos primeros cambios (no olvidéis que tenemos pensado seguir con la experiencia hasta Enero) está claro que consumimos de manera más responsable (sostenible), hemos ganado en salud con todos los productos ecológicos y naturales (más productos frescos aunque no sean ecológicos) que ahora comemos. Además al dejar de comprar productos elaborados también comemos menos estabilizantes, saborizantes, aromatizantes y demás “antes” de dudosa salubridad.
Pero sin duda la mejor novedad que os podemos ofrecer (porque al final es la que parece importar, triste realidad) es que también hemos reducido el gasto. Teníamos recopilada toda la información de nuestros gastos desde Febrero de este año y mi novia se ha esforzado en sacar toda la información relativa a la alimentación y el resultado es que en Septiembre hemos gastado similar o ligeramente inferior al resto de meses.
No quiero venderos la moto, mi objetivo es ser muy objetivo en este tipo de experiencias y esto no es “bueno, bonito y barato”. El resultado de este primer mes a nivel económico no quiere decir que estemos comprando lo mismo y nos salga por el mismo precio, sino que estamos comprando distinto (en muchos casos menos) y nos sale por el mismo precio. Hemos ganado en calidad, en sostenibilidad, en salud pero hemos ¿perdido? en variedad, en caprichos y algunas veces en comodidad. El que algo quiere algo le cuesta y lo verdaderamente importante es aprender a vivir de otra manera (altermundismo, ¿no?). Si no se puede desayunar cacao en polvo se desayuna miel (que nos ha regalado un amigo apicultor), en lugar de comprar el ketchup se fríen tomates previamente triturados. Esto implica un esfuerzo y una recompensa.
Seguiremos informando.
6 Octubre 2008
Por Consumo Responsable entendemos la elección de los productos y servicios no sólo en base a su calidad y precio, sino también por su impacto ambiental y social, y por la conducta de las empresas que los elaboran.
Esto es lo que se promociona desde la web ConsumoResponsable.org donde podréis encontrar numerosas iniciativas, productos y documentos explicativos para animaros a realizar otro consumo posible.
Para la experiencia que tenemos ahora entre manos nos ha encantado la sección Alimentación Sostenible con gran cantidad de información sobre:
La única pega es que la web está orientada a la población de la comunidad de Aragón. Ojalá cundiera el ejemplo y se hicieran webs como estas para otras comunidades. Quizás algún día me anime y comience un proyecto como este para Castilla La Mancha.
12 Septiembre 2008
Como ayer después del artículo sobre la Coca Cola muchos de vosotros, adictos a la cafeína, habréis quedado huérfanos de bebida de cola he querido hacer este post para mostraros que no siempre la simplicidad voluntaria y el consumo responsable tienen que mantenerse de la privación, también hay ALTER-nativas.
Las recomendaciones de hoy son dos webs con el mismo espíritu, el de ofrecer una alternativa al consumo de refresco de cola bajo la perspectiva del conocimiento compartido, el conocimiento libre.
La primera se trata de la Cube Cola de dos amigas que regentan un bar en Bristol, el Cube Microplex. Estas dos mujeres comprometidas se negaban a vender Coca-Cola por los motivos por todos conocidos pero a la vez necesitaban cubrir la demanda de sus clientes. Así se embarcaron en una búsqueda de su propia fórmula. Tras muchas pruebas han conseguido una bebida de producción casera y que sabe muy bien. Ellas venden a través de su web el jarabe que preparan en su laboratorio y del que se puede obtener la bebida de cola además de servirlo en su bar. Pero la razón por la que recomiendo hoy su web es porque además comparten libremente la receta de su Cube Cola y nada más y nada menos que con la licencia libre por excelencia (y la primera en surgir en el mundo del software libre): la licencia GNU General Public License.
La otra lectura recomendada es la de la Open Cola, un proyecto que inicialmente tenía pretensiones informativas sobre el funcionamiento de la filosofía del software libre y que debido a su aceptación se ha mantenido, incluso con algo de éxito comercial.
¿Conocéis más alternativas alimentarias a este o a otros productos?
11 Septiembre 2008
Siguiendo el método explicado en la anterior entrada del blog estamos comparando los productos que habitualmente consumimos con otros que estamos buscando en diversos establecimientos como La despensa ecológica, la tienda Pachamama (con productos de Intermon Oxfan) y diversas tiendas de alimentación familiares cómo la tienda de nuestro barrio o el Mercado de Abastos de Ciudad Real.
Hasta hoy hemos cambiado ya la leche y yogures (Finca Cantarranas en la tienda de Ana), el aceite (comprado en el Mercado de Abastos de la cooperativa Montes Norte de la mancomunidad de municipios ciudadrealeños del mismo nombre), diversos alimentos para el desayuno como tortas de Alcázar (artesanales de Alcázar de San Juan) y rosquillos de Piedrabuena (artesanales también), pan de molde (ahora compramos pan de payés en rodajas de un horno de pan local), toda la verdura a una familia de agricultores de La Poblachuela, los embutidos (en el Mercado de Abastos de la empresa local Donoso), los huevos (en el Mercado de Abastos de la empresa local Granja Real) y la carne (también en el Mercado de Abastos), aceitunas y demás encurtidos (en el Mercadillo), mayonesa (comprado en La Despensa Ecológica de producción ecológica), cacao en polvo (comprado en Pachamama de Intermon Oxfan).
Iremos comentando en próximas entradas las razones por las que nos hemos decidido por algún que otro producto. Esta lista no está cerrada ya que tenemos algunas dudas sobre seguir comprando algunos de ellos, también os explicaremos porqué.
Uno de los puntos fundamentales, y creo que el más difícil, de este experimento es intentar ahorrar dinero en la cesta de la compra. Esto está generando mucho debate entre nosotros dos y nuestros familiares y amigos. Casi todos sostienen que será imposible ahorrar ya que muchos de los productos ecológicos o artesanos que estamos comprando están saliendo más caros que los habituales. Yo mantengo mi postura de que habrá que buscar la manera de compensar esto.
Por un lado vamos a dejar de comprar muchos productos elaborados que son más caros que hacértelos tu mismo (vuelvo a poner el ejemplo del ketchup frente al tomate frito casero), por otro al no pisar un supermercado no caeremos en las tentaciones perfectamente planificadas de estos establecimientos, por lo que sólo compraremos realmente lo que necesitamos. También tengo intención de hablar con un médico experto en nutrición para que me hable sobre el sobre-consumo alimenticio instaurado en nuestra sociedad (por eso el nivel de obesos sube) y como hay que alimentarse sana y justamente. Seguramente estamos comiendo más de lo que debemos, lo que va en contra de nuestra salud y de nuestro bolsillo.
8 Septiembre 2008
Como os contaba en la anterior entrada del experimento alimentación estabamos elaborando un sistema para poder comparar dos alimentos. Así hemos elaborado un “decálogo” con buenas prácticas que afectan a los tres agentes que intervienen en el consumo de alimentos: el productor, el intermediario o vendedor y el consumidor. Cada alimento será puntuado de cero a diez. Un producto ganará un punto por cada apartado en el que sea más ventajoso o igual que el otro alimento con el que está siendo comparado. De esta manera podremos saber si un alimento es mejor que otro y tendremos claro cual debemos comprar.
Este sistema inventado por nosotros seguro que tiene muchos fallos. Por eso nos encantará saber vuestras opiniones, sugerencias y mejoras. Incluso podríais aportar vuestro propio sistema de comparación.
- A. Relativos al producto y su proceso de elaboración
- Método de producción: se puntuará el más sostenible como por ejemplo los productos con catalogación de ecológicos, los no modificado genéticamente, o en los que se utilizaron energías renovables en su producción.
- Empresa o productor: se puntuará el que sea producido por una empresa familiar o artesana, cooperativa, pequeñas y medianas explotaciones agrícolas o ganaderas, etc…
- Materia prima no elaborada: se valorará más comprar un producto básico antes que un producto elaborado. Por ejemplo es mejor comprar tomates y hacer tomate frito en casa antes que comprar ketchup.
- Método de envasado: se puntuará el producto que no esté envasado o que su envase sea reciclable.
- Calidad: se puntuará el producto que sea de mayor calidad.
- Precio: se puntuará el producto que salga más económico.
- B. Relativos al vendedor y los intermediarios
- Número de intermediarios: se puntuará el producto por el que menos intermediarios haya pasado hasta llegar a nuestras manos. Lo ideal sería comprarlo directamente al productor.
- Tipo de comercio donde se compró: se puntuará aquel que se compre en un pequeño comercio, comercio familiar, artesano, establecimiento de comercio justo, etc…Como en el punto anterior lo ideal sería comprarlo en la tienda del propio productor.
- Distancia del productor al vendedor: se valorarán así más los productos vendidos más cerca del punto de producción.
- C. Relativos al consumidor
- Recursos usados para transportar los alimentos: se puntuarán los productos que hayan podido ser comprados sin necesidad de utilizar el vehículo, bolsas de plástico, etc…
Con este sistema de diez puntos ya hemos comenzado a comprar algunos productos en sustitución de los que habitualmente estábamos comprando. Para entender mejor el funcionamiento de este sistema vamos a poner un ejemplo práctico.
Habitualmente nosotros comprábamos leche Hacendado en la cadena de supermercados Mercandona que tenemos muy cerca de casa. Ahora hemos sustituido esta leche por la de la empresa Finca Cantarranas. Para hacer la comparación hemos hecho algunas averiguaciones y hemos sabido que la leche Hacendado que vende Mercadona, que como todos sabéis es su marca blanca, es fabricada por Lactiber Corporación Alimentaria de Cantabria que envasa para diferentes marcas. Para más información sobre las empresas que suministran los productos que se venden como marcas blancas en diferentes supermercados podéis consultar esta interesante lista de marcas blancas que actualizan periódicamente los compañeros de la web elreplicante.es así como los usuarios de Internet que visitan el listado.
Aquí tenéis el resultado de la comparación de estos dos productos, donde veréis como la leche Cantarranas gana por goleada:
1. La leche cantarranas es ordeñada a diario en la empresa familiar y uperisada directamente en sus propias instalaciones. Las vacas (las cuales responden a sus propios nombres) están alimentadas con el propio pienso realizado por sus cuidadores. Este pienso sale de los cultivos de alfalfa y diversos cereales de los que dispone la finca (no se transportan=menos contaminación). La leche tan sólo dura 5 días sin romper la cadena de frío ya que se trata de leche fresca certificada. Leche Certificada es el Título que concede el Ministerio de Agricultura a aquellas explotaciones ganaderas que envasan la leche en la propia granja, con sus propias instalaciones y vehículos de reparto y que alimentan a su ganado con los productos agrícolas que se obtienen en las tierras de la misma granja.
Cantarranas:1 Hacendado: 0.
2. La leche cantarranas es producida por una empresa familiar mientras que la leche Hacendado pertenece a una gran cooperativa de lácteos inmersa en el juego capitalista de las fusiones de grandes empresas.
Cantarranas: 2. Hacendado: 0.
3. Ambas son materia prima, leche uperesiada, por lo que las dos puntuan.
Cantarranas: 3. Hacendado: 1.
4. La leche Cantarranas está envasada en bolsa plástica lactofilm. La leche Hacendado viene en tetrabrik. El envase de Cantarranas es mucho más reciclable al ser sólo plástico que el de Hacendado, ya que el tetrabrik es el peor envase que podemos comprar por su difícil separación del plástico, cartón y metal con el que está fabricado.
Cantarranas: 4. Hacendado: 1.
5. El sabor a “leche de verdad” de Cantarranas es mejor que el de Hacendado. De todos modos la calidad de la leche Hacendado no es mala.
Cantarranas: 5. Hacendado: 1.
6. El precio de la leche Hacendado (0.74 €) es ligeramente inferior al de Cantarranas (0,90 €).
Cantarranas: 5. Hacendado: 2
7. La leche cantarranas pasa por 2 manos, las de los productores en la finca y por las de Ana, que es quien nos la vende en su establecimiento familiar. La leche Hacendado pasa por los productores, la cooperativa que recoge y uperisa, los transportistas y finalmente el supermercado.
Cantarranas: 6. Hacendado: 2
8. Como he comentado antes la leche la compramos en una pequeña tienda de barrio que está a 100 metros de nuestra casa. La Hacendado sólo se vende en supermercados Mercadona.
Cantarranas: 7. Hacendado: 2.
9. La Finca Cantarranas está a unos kilómetros antes de Valverde, en Ciudad Real. Por lo que la leche no recorre más de 12 kilómetros para llegar hasta donde yo la compro. La leche hacendado debe provenir o bién de Córdoba (más de 180 km) o de Cantabria (más de 600 km).
Cantarranas: 8. Hacendado: 2.
10. No necesito coger el coche ni utilizar bolsas de plástico para ir a comprar ninguna de las dos, ya que tanto el supermercado como la tienda de Ana están cerca y siempre llevo o mis bolsas de algodón o mi carro de la compra.
Cantarranas: 9. Hacendado: 3.
El resultado final es 9 a 3, por lo que nos quedamos con Leche Finca Cantarranas.
5 Septiembre 2008
Desde hoy hasta final de año vamos a embarcarnos en un nuevo experimento en el que hemos puesto muchas esperanzas e ilusión. Como novedad mi novia va a implicarse mucho más en este experimento e incluso va a escribir algunas entradas.
Los objetivos a conseguir durante estos cuatro meses son:
- El cambio de nuestro modelo de consumo alimentario actual por otro más sostenible (más respetuoso con el medio ambiente) y más justo (sin explotar al productor).
- Aumentar la calidad de lo que comemos y por lo tanto ganar en salud.
- Ahorrar en la cesta de la compra.
Para ello vamos a adoptar las siguientes medidas:
- Comprar directamente al productor (cuando se pueda) o en pequeño comercio y siempre lo más cercano a nosotros.
- Intentar reducir en la medida de lo posible el número de productos elaborados (adiós a los conservantes, estabilizantes, saborizantes y demás -antes).
- Intentar comprar productos con la etiquetación de ecológicos.
- Reducir el consumo de envases y bolsas de plástico.
- Reducir el consumo de gasolina a cero para ir a la compra.
- Reducir nuestros residuos, reutilizarlos y reciclarlos de manera más eficaz a lo que ya lo hacemos (Las tres erres).
Nos surgió una duda cuando estábamos pensando que productor íbamos a elegir, ya que necesitábamos un sistema con el cual poder medir que tan bueno es un producto con respecto a otro. Así que estamos elaborando un sistema de 10 puntos para poder comparar dos productos similares. Este decálogo lo presentaremos en próximas entradas y espero tener vuestra ayuda para mejorarlo en la medida de lo posible.
Para los que os estéis preguntando el porqué de este nuevo experimento sólo dejaros un pequeño apunte y ya durante los próximos días iremos escribiendo además de los avances y problemas de nuestra experiencia la argumentación de ciertas pautas. La alimentación humana está sustentada sobre dos de los principales sectores primarios, la agricultura y la ganadería (también en cierta medida sobre la industria). Cambiando nuestros hábitos de consumo en estos dos sectores estaremos atacando a la base de nuestra sociedad, a los pilares sin los cuales no existiría el modelo social actual en los países “desarrollados”.
Nos encantará leer vuestros aportes y ayudas, tal y como hicisteis en el Experimento Agua, para juntos ir encontrando el camino hacia esa otra realidad posible.
1 Septiembre 2008