etiqueta: anarquismo
Tal y como os comentaba el pasado Jueves tanto el compañero Agnóstico Apático de La Mancha en la Libreta como yo tuvimos el placer de compartir la tarde con Raúl Camargo y Jesús Rodríguez, ambos del nuevo partido Izquierda Anticapitalista, en la presentación que hicieron en Puertollano de su candidatura a las Elecciones Europeas.
Durante el coloquio que siguió a su presentación pude preguntarles por mis inquietudes ante cualquier proyecto político, a saber, sobre decrecimiento, sobre su opinión de las ideas libertarias y sobre la concentración de poder en el partido.Quedé satisfecho con sus respuestas y esperanzado con sus planteamientos.
En cuanto al decrecimiento me alegró saber que están al tanto de nuestras peticiones y sobretodo estan en la misma línea que nosotros en cuanto al análisis del problema: el productivismo y consumo desmedido. Si bien no entran en profundidad en el propio decrecimiento convivencial, quizás porque es demasiado pronto para su formación política plantearselo, si que apuestan firmemente por una reconversión ecológica de ciertos sectores productivos.
Vi una mano tendida a las ideas libertarias de izquierdas, unos planteamientos bastante integradores y abiertos, muy poco burócratas y creen en la organización horizontal. Pero como el propio Raúl me comentó ellos son marxistas, a lo que yo le contesté que no era problema si tendían lazos de encuentro. Jesús lo bordó diciendo que nos encontraríamos siempre en la lucha en las calles, allí es donde hay que encontrarse.
En cuanto a las medidas que tomarían para no institucionalizarse comentó Raúl que tienen una serie de medidas, tanto en el salario de los cargos como en el máximo tiempo de permanencia en los mismos. Recalcaron mucho que no habría en el partido políticos profesionales, su campo de batalla son los movimientos sociales y la organización política de este movimiento.
Salí muy contento, ya que no sólo vimos con optimismo (la palabra correcta sería ilusionados) su programa político sino las ganas de hacer un cambio generacional con fórmulas nuevas.
Desde luego tienen mi firma (y las que pueda recoger) para que se puedan presentar a las Europeas. Os animo a tener un encuentro con ellos.
2 Marzo 2009
Ante el desconocimiento, un poco de corta y pega de la WikiPedia:
La palabra anarquía deriva del griego αναρχια anarchia, de αναρχος anarchos ‘no soberano‘.[1] Designa la ausencia de poder público, es decir la situación política o social en la que ningún individuo ejerce poder coactivo (autoridad o gobierno obligatorio), sobre otros.
Son las connotaciones de la palabra las que varían drásticamente según se considere esta ausencia de coacción: bien como un orden libre deseable, bien como un caos a evitar. Y sabemos bien como el sistema utiliza siempre su segunda acepción para desacreditar una opción legitima y deseable.
La acracia es un orden basado en el axioma de no coacción, donde las reglas de convivencia son resultado de pactos voluntarios. Los ácratas no aceptan la legitimidad de ninguna imposición, desde su perspectiva, para que una acción tenga valor moral debe emanar de la decisión libre de quien la emprende. Para ellos, las personas no han nacido para obedecer, sino para decidir por sí mismas.
La anarquía es aquella forma de vida política (sistema jurídico y modelo económico) fundamentada en instituciones y pactos voluntarios -sin coacción- entre individuos soberanos,[2] y en el rechazo a toda institución involuntaria (ej. el Estado).[3]
Así, la anarquía sería la asociación u organización de individuos que voluntariamente establecen sus propias instituciones autogobernadas.[4] Históricamente, la tendencia a la anarquía como objetivo político se ha expresado a través del anarquismo.[5]
13 Febrero 2009
Uno de los adjetivos con el que más veces he de lidiar en mi día a día es el de utópico. Cuando a alguien le rompes los esquemas mentales sobre temas al parecer tan claros como modelo económico, orden social, que es la política, crecimiento como única vía de desarrollo humano, etc… sólo alcanzan a decirte una palabra: utopía.
Sin embargo yo los veo como utópicos a ellos: al capitalista que cree en el crecimiento infinito, al que piensa que el orden jerárquico actual sustentado sobre el sometimiento del 80% de la población mundial es indestructible, al que cree que la política es cosa de ‘los políticos’ y no del pueblo, al que confía en que un aeropuerto es la suma expresión de la bonanza económica. Yo simplemente creo en un mundo gobernado por la razón, el respeto mutuo y la simplicidad voluntaria.
Es cierto que sus tesis se cumplen a corto plazo y en lo que yo creo (desde mi capacidad humana limitada) los frutos se ven a largo plazo.
¿Quién es el utópico entonces?
12 Febrero 2009
¿Quién no ha puesto etiquetas alguna vez? Aquel es un cual, el otro es un pascual. Es algo muy humano, este tipo de generalizaciones nos ayudan a tener una mejor comprensión de nuestro mundo a través de la clasificación.
Sin embargo, estas etiquetas muchas veces pueden ser negativas ya que los prejuicios, que son también muy humanos y que nos sirvieron evolutivamente para salvar el culo muchas veces, pueden hacer que dejemos de aprender los unos de los otros.
Es por eso que debemos educarnos, para cuando sea necesario, profundicemos en las personas y para que etiquetemos menos a la ligera, o que lo hagamos al menos con un poco de criterio y con conocimiento de causa.
Si fuesemos capaces de perpetuar culturalmente este aprendizaje daríamos un salto evolutivo muy importante para comprender, respetar y en definitiva poder llevar a cabo la máxima anarquista del respeto del otro, por encima de cualquier otra cosa.
Os hago esta reflexión porque recientemente he tenido el privilegio de aprender mucho de unas personas de las que, en un principio, podría haber pasado al considerarlas de entrada muy lejanas a mis posiciones. Estas personas eran cinco frailes (y sacerdotes católicos) de la Tercera Orden Regular de los Franciscanos. Tras una agradable comida y una larga sobremesa, de esas que me encantan con mucha discusión apacible, llegué a la conclusión de que yo tenía mucho más en común con aquellas personas que con muchos conocidos de izquerdas. Cosas como el valor del sacrificio, la simplicidad voluntaria, la austeridad, el respeto absoluto al otro por muy diferente que sea, el gusto por el trabajo bien hecho, la honradez, el amor al ser humano y la esperanza en otro mundo posible.
Es el momento de reivindicar el acercamiento de las personas y salvar las diferencias por encima de sus afiliaciones políticas, creencias religiosas, procedencia o aspecto. Yo creo en las personas.
6 Febrero 2009
Encontraba hoy un estudio sobre el egoísmo en el ser humano, que concluía afirmando que el hombre es egoísta por naturaleza sólo hasta los siete años, después se aprenden los valores de justicia e igualdad y se ponen en práctica. Cosa que nos diferencia totalmente de los animales no humanos.
Este tema, el del egoísmo en el ser humano, es uno de los más recurrentes en mi búsqueda personal por un sistema social y político que conjugue igualdad y justicia con los patrones naturales del ser humano que no deja de regirse por el principio básico de todo ser viviente: perpetuar su código genético (lo cual hace que seamos egoístas).
Desde hace ya mucho tiempo el sistema político que más me atrae es el anarquismo, sobretodo porque se acerca mucho a mi manera de entender las relaciones humanas, basadas en la libertad individual y la libre asociación, y siempre respetando la libertad del otro pero con los pies en el suelo, como así hace ver uno de los axiomas de la ética anarquista que es el egoísmo moral y porque persigue el mismo modelo social que el comunismo en el que el espacio público se comparte de forma horizontal, sin jerarquías.
Según el egoísmo moral, las personas deben obrar por su propio interés, ya que esta es la única forma moral de obrar, sin embargo permite realizar acciones que ayuden a otros, pero con la finalidad de obtener un beneficio propio tomándolo como un medio para lograr algo provechoso.
Me encantaría saber si este estudio ha llegado a las mismas conclusiones, ya que en el artículo que enlazo no da más información. Es decir, a partir de los 7 años somos capaces de entender las necesidad y puntos de vista de los otros y así aprendemos a trabajar en equipo para lograr objetivos comunes (egoísmo moral) o por el contrario las nociones de justicia e igualdad son algo que nos lleva a realizar acciones no egoístas simplemente por los demás hasta el punto de poner en peligro nuestros propios intereses (altruismo).
Hay mucho debate sobre el altruismo, se ha llegado a afirmar que el altruismo es una forma de egoísmo a nivel de gen ya que en caso de que se ponga en juego la vida del propio individuo siempre se hará por asegurar la supervivencia o bien del propio código genético (miembros de la propia familia) o del código genético de la especie (miembros no emparentados).
Me encantaría conocer vuestras visiones sobre estos temas, usad los comentarios.
9 Octubre 2008