Simplicidad Voluntaria y Esfuerzo
Durante la realización de las dos experiencias anteriores (Experimento Agua y Alimentación) una de las cosas más importante que he aprendido es el valor del esfuerzo y del sacrificio.
Que una persona decida voluntariamente que desea trabajar un poco más para hacer las cosas de otra manera aún pudiendo hacerlas con menos trabajo requiere mucho sacrificio y esfuerzo. Y es que ambos valores están denostados en la sociedad actual. Estaréis conmigo en que ya no se llevan.
Además de estar convencido de que este sacrificio es para vivir a la larga mejor (yo y mis descendientes) también estoy convencido de que así aprendo a valorar otras cosas y es que “el que nunca ha caído no tiene idea exacta del esfuerzo que hay que hacer para mantenerse en pie” (Multatuli) así como “que las cosas no son difíciles de hacer; lo que es difícil es ponerse en disposición de hacerlas” (Constantin Brancusi).
También es cierto que desde fuera puede parecer más difícil de lo que es en realidad, ya que se nos olvida que “cualquier esfuerzo resulta ligero con el hábito” (Tito Livio), yo lo compruebo a diario.
Sé que es difícil de entender, sobretodo porque hay que vivirlo o haber tenido experiencias similares para entender lo que digo. Por eso entiendo a los que me llaman utópico y no entienden que “todas las empresas nobles empiezan por ser imposibles” (Thomas Carlyle). Quizás piensen así porque no puedan evitar ese “defecto que impide a los hombres actuar porque no saben de qué son capaces” (Jacques-Bénigne Bossuet).
A mi me reconforta pensar que “no hay esfuerzos inútiles” (Roger Caillois) y menos si “los esfuerzos individuales nos traerán el progreso general” (Cesare Cantú).
“Sin esfuerzo no hay sacricifio. Sin sacrificio no hay recompensa.”
4 comentarios 4 Febrero 2009